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martes, 30 de marzo de 2010

Próxima dosis 4/4/10: Fe.

AVISO: Este domingo, como explico más abajo, habrá NOVEDADES.

Al final de la última sesión antes de nuestro aniversario, la de febrero, decidimos repasar el tema que hubiese quedado más "en el aire" de nuestro primer año. Por votación el elegido fue la Fe, que por casualidad vamos a tratar justo el Domingo de Resurrección. Puede que el hecho influya en la conversación y hablemos de la fe religiosa, pero puede que no y, como sucedió la última vez, apenas tratemos esa faceta.
Recuerdo que en aquella ocasión nos centramos (insistentemente) en la relación entre razón y fe, concretamente en qué papel juega (si es que lo hace) la fe en la ciencia.
Para repasar lo que avanzamos aquella tarde podéis pinchar aquí, de momento os dejo con unos pensamientos relacionados con este tema de la fe y la razón, de Blaise Pascal (sí, los hectopascales de los que habla el hombre del tiempo cada día en el telediario se llaman así en su honor, un gran científico y filósofo) :

"277. El corazón tiene razones que la razón no conoce. Se sabe esto en mil cosas. Yo digo que el corazón ama naturalmente el ser universal, y se ama naturalmente a sí mismo, en la medida que se entrega; se endurece contra el uno o contra el otro a su antojo. Habéis rechazado lo uno y conservado lo otro, ¿es que os amáis por razón?

278. Es el corazón quien siente a Dios, y no la razón. Esto es lo que es la fe: Dios sensible al corazón, no a la razón.

279. La fe es un don de Dios; no penséis que decimos que es un don de razonamiento. Las otras religiones no dicen esto de su fe; para llegar a ellas, no daban sino el razonamiento, que, sin embargo, no conduce a ella.

280. El conocimiento de Dios está muy lejos del amor a Él.

281. Corazón, instinto, principios.

282. Conocemos la verdad, no solamente por la razón, sino también por el corazón; de esta segunda manera es como conocemos los primeros principios, y es inútil que el razonamiento, que no tiene parte en ello, trate de combatirlos. Los pirronianos, que no tienen sino este objeto, trabajan inútilmente. Sabemos que no soñamos; cualquiera que sea la impotencia en que nos encontremos para probarlo por razón, esta importancia no implica sino la flaqueza de nuestra razón, y no la incertidumbre de todos nuestros conocimientos, como pretenden ellos. Porque el conocimiento de los principios primeros, tales como el que hay espacio, movimiento, números, es tan firme o más que el que nos confieren todos nuestros razonamientos. Y es menester que la razón se apoye sobre estos conocimientos del corazón y del instinto, y que fundamente en ellos todo su discurso. ( El corazón siente que hay tres dimensiones en el espacio, y que los números son infinitos; y la razón demuestra después que no hay dos números cuadrados tales que el uno sea el doble del otro. Los principios se sienten, las proposiciones se concluyen; y el todo con certeza, aunque por vías diferentes.) Y es tan inútil y ridículo que la razón pida al corazón pruebas de sus primeros principios, para poder asentir a ellos, como lo sería que el corazón pidiera a la razón un sentimiento de todas las proposiciones que demuestra, para querer recibirlas.
(...)
"

COMO SIEMPRE:
Partiremos de una ronda de ejemplos, esta vez os propongo que todos aportemos alguno, y de la definición. Pero no del DRAE, que sólo nos indica que la fe es un conjunto de creencias, sino de la que  dimos a luz aquella primera vez:
FE: Necesidad de creer que determinadas opiniones no necesitan demostración.
Añadiría que incluso se tienden a mantener por encima de demostraciones en contra. Ahí es donde estuvo la polémica de su aplicabilidad a la ciencia, que debe (en teoría) mantenerse siempre dispuesta a derribar todo el paradigma construido si se demuestra que no es válido (esa es la denominada por Khun "tensión esencial" de la ciencia, tensión que cuesta romper en cada revolución científica...). Pero todo esto sería volver a aquella conversación y puede que esta vez los tiros vayan por otro lado, eso es lo que hace tan interesantes vuestras investigaciones.

NOVEDADES:
Tras el taller de Brenifier, y tras todo un año de sugerencias, voy a poner a prueba con vuestra ayuda algunas novedades, para que al final de la sesión, seáis vosotros quienes las evaluéis.
La primera (sugerencia de Ran Lahav) sería comenzar sobre la base de un texto filosófico. Creo que rompería el ritmo y el ambiente habitual del Penicilino leerlo allí, así que os propongo que lo leáis vosotros y recordéis qué opiniones (o sentimientos) os ha suscitado. El texto, en este caso, es el que he pegado arriba, de los "Pensamientos" de Pascal, un texto muy comentado.
La segunda (de la práctica de Brenifier que tanto disfrutasteis, aunque adaptando la intensidad a un café relajado en un bar) sería pedir que al principio de cada intervención anunciéis qué vais a hacer (y luego lo cumpláis). Pedir una aclaración a una intervención anterior, exponer un punto de vista distinto, añadir algún argumento o algún ejemplo para respaldar algo de lo ya dicho... lo que sea. Si son varias cosas, anunciarlas todas. Al acabar pediré resumir en una frase corta lo dicho, si no, propondré mi propia reformulación para ver si hemos captado la sustancia de cada intervención.
Por último, introduciré más contenidos de Historia de la Filosofía, demanda que Jose, entre otros, viene reiterando ya desde la primera sesión. No me gusta comenzar con una charla por mi parte. Creo que es más ágil, divertido y concede mayor grado de libertad al grupo, seguir insertando a lo largo de la charla esos contenidos, cuando "venga a cuento" en el curso de la conversación. A partir de ahora mis incisos en ese sentido serán más amplios y detallados.

Como digo, al final de la sesión os pediré que compartáis vuestras sensaciones sobre estos cambios para mantenerlos, ampliarlos o, por el contrario, eliminarlos (podéis ir haciéndolo aquí, además)

A quienes el domingo aún estéis disfrutando el puente, os dejaré al final un resumen, como siempre hago. ¡Disfrutad todo lo que podáis!

A los demás, nos vemos a las 5 en el Penicilino, gracias por seguir asistiendo y aportando tanto.

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